Falta de regulación en Costa Rica permite que cualquier persona enseñe a otra a manejar
Una agrupación busca profesionalizar la educación vial en el país y pide mano dura en temas como este.
Periodista: Rubén McAdam.
Visualice esta escena: usted va manejando por la carretera excediendo el límite de velocidad; probablemente se saltó un par de altos. Se escuchan los pitos de otros carros reclamando por sus imprudencias. De repente, sin previo aviso, todo se va a negro. No hay ruido, no hay velocidad. Acaba de tener un accidente de tránsito y acaba de fallecer.
Este escenario es más común de lo que parece. Durante el último año, 505 personas perdieron la vida en las calles del país. En 2022, fueron 484 las víctimas en sitio por esa causa.
Meyling Elizondo conoce muy bien esta historia y esta cifra. Ella quiere aprender a manejar, pero quiere hacerlo bien. Busca evitar aprender las malas mañas que algún cercano o familiar pueda enseñarle (ver nota completa en el video adjunto).
“Para mí, aprender a manejar es una responsabilidad muy grande, hay que hacerlo bien porque yo no quiero poner la vida de nadie en riesgo”, aseguró Elizondo.
Bajo esta línea de pensamiento, Meyling se cuestiona, ¿entonces quién puede enseñar a manejar en Costa Rica? La respuesta corta es que cualquiera puede hacerlo sin ningún problema, siempre y cuando no haya fines comerciales de por medio. Si es una escuela de manejo para lucrar, la situación cambia un poco.
¿Pero cómo las regulan?
Según información suministrada por el director interino del Consejo de Seguridad Vial (Cosevi), Carlos Rivas, para que una escuela de manejo funcione, su responsable deberá:
- Ser mayor de edad.
- Poseer alguna licencia de clase B y cinco años de experiencia.
- Haber obtenido bachillerato de secundaria.
Buscan actualizar la normativa
La normativa no se actualiza desde el 2009 y hay quienes creen que, a pesar de que la ley pide únicamente tres requisitos, muchos instructores no los cumplen. Al menos, así lo piensa Michael Mena. Él es vicepresidente de la Asociación de Centros Profesionales de Formación Vial (Aceforvi), una agrupación que busca que se regule y controle adecuadamente la educación vial en Costa Rica.
“Conozco casos de gente que tiene un año de tener la licencia y ya andan montándose una escuela de manejo. Por eso nos estamos matando en carretera, porque no se profesionaliza la educación vial y esto debe de ser regulado, eso es lo que buscamos”, explicó Mena.
A diferencia de Costa Rica; en países europeos como España, por ejemplo, hay que certificarse como profesor en la Dirección General de Tránsito, llevar horas de estudio y tener un permiso gubernamental para impartir lecciones viales.
Jeffry Araya es un instructor costarricense que estudió en una universidad española sobre temas viales.
“En estas certificaciones vimos hasta 150 horas de pura materia práctica. Te hacen ver temas de espacio vial, pedagogía, factores de riesgo. En Costa Rica mueren hasta 1.000 personas al año por accidentes de tránsito. El carro es la segunda máquina más difícil de pilotar, después de un avión, y para el avión se ocupan horas de práctica”, explicó Araya.
Sin vista a prontas regulaciones
Mientras tanto, para muchos en el país no existe una estricta regulación sobre quienes están a cargo de enseñarle a otros a circular por las calles.
Las muertes en carretera siguen aumentando. Pero, según confirmó Cosevi, todavía no se decretan nuevas regulaciones para quienes enseñan a otros a conducir y cambiar estas normativas podría estar muy distante en el tiempo.