Por Susana Peña Nassar 1 de abril de 2026, 16:10 PM

A propósito del despegue de la misión Artemisa II, una de las fases más críticas de cualquier viaje tripulado al espacio no solo se vive dentro de la nave, sino también en tierra, donde las familias enfrentan minutos de tensión, incertidumbre y esperanza.

Así lo relató a Teletica.com el ingeniero Ronald Chang Díaz, hermano del astronauta Franklin Chang Díaz, quien vivió de cerca las siete misiones espaciales del costarricense (ver entrevista completa en el video adjunto). 

“Bueno, en realidad da mucho miedo, especialmente el despegue; usted está montado en una bomba de tiempo”, recuerda sobre esos instantes en los que todo puede cambiar en cuestión de segundos.

Antes del lanzamiento, existe un breve espacio para el encuentro familiar. 

“Sí, hay un evento muy bonito que yo realmente lo apreciaba mucho, ocurre unos dos o tres días antes del despegue, es una casa donde se hace un pícnic, básicamente”, cuenta. 

En ese momento, las tripulaciones comparten con sus seres más cercanos: “Entonces ahí teníamos la oportunidad, no solo de estar con Franklin, sino también teníamos la oportunidad de interactuar mucho con las otras familias de los demás astronautas”.

Sin embargo, conforme se acerca el despegue, la cercanía da paso a la distancia. Durante el lanzamiento, los familiares observan a lo lejos, conscientes del riesgo. “Esos ocho minutos nos quedábamos asustados”, señala el pionero del sector aeroespacial tico, en referencia al tiempo que tarda la nave en alcanzar la órbita terrestre.

La experiencia no siempre fue la misma. En 1986, durante el primer vuelo de su hermano, la familia incluso tuvo que esperar semanas por condiciones adversas. “Pasamos un mes en Florida esperando el despegue”, relata. Finalmente, el momento llegó en un escenario casi vacío: “Y al final solo quedamos mi mamá, un buen amigo mío y yo, sentados a la par de la secretaria Franklin, en la gradería vacía, viendo el despegue del transbordador espacial Columbia”.

De cara a Artemisa II, Chang Díaz asegura que la emoción se mantiene intacta, aunque la tecnología ha evolucionado. “Para mí esto es muy emocionante”, afirma, al tiempo que destaca los avances en seguridad y capacidad de las nuevas misiones.

Mientras la exploración espacial avanza hacia nuevos destinos como la Luna y Marte, en tierra firme se repite una escena silenciosa: familias que observan al cielo, entre el orgullo y el temor, esperando que esos minutos cruciales terminen con una sola certeza: que todo salió bien.

Ronald Chang fue el tercer tico en trabajar en la NASA y actualmente se desempeña como coordinador de la Comisión Aeroespacial del Colegio de Ingenieros Civiles y miembro de la Comisión Aeroespacial del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica.

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