El desafío de ser feliz
El concepto de felicidad es complejo y multidimensional. En este artículo de la sección #DeLaAALaZ abordamos el tema.
MSc. Henry Álvarez / coach en desarrollo humano, liderazgo y familia.
Se ha escrito mucho sobre la felicidad: los psicólogos, el filósofo, el teólogo, el sociólogo, han definido la felicidad desde sus estudios del comportamiento del ser humano. El concepto de felicidad es complejo y multidimensional.
En la revisión exhaustiva de la literatura científica existen múltiples conceptos sobre este sentimiento. Diferentes aproximaciones teóricas ponderan algunos factores. Por ejemplo, la neurociencia atribuye un papel primordial a las predisposiciones biológicas, los psicólogos a las características de la personalidad, los sociólogos y economistas a los determinantes sociales y las condiciones socioeconómicas, mientras que, los especialistas en familia, a los entornos relacionales, y los teólogos, al sentido de la vida que da la fe en Dios.
Se piensa que una persona feliz es aquella que ha logrado llegar a la cima del éxito por tener: fama, dinero, disfrutar de los placeres de la vida y hasta el consumismo. Hoy se le otorga mucho peso a la felicidad mediática, la gran pregunta es: ¿ha logrado la felicidad?
Las estadísticas de suicidios están aumentando, y, no solamente los padecen aquellas personas que carecen del éxito, sino también aquellas que si lo han tenido, especialmente las que viven en países desarrollados como Estados Unidos o lugares de Europa.
Creo que existen otros modos más invisibles y sostenibles de ser feliz, como por ejemplo: una persona puede llegar a un estado de felicidad y bienestar cuando ha construido en su sistema de vida, valores como el amor, la reciprocidad, la solidaridad, el agradecimiento por la vida, así como las relaciones familiares, sociales, vecinales, las amistades significativas y los compañeros de trabajo.
Estos valores van en contra de una cultura donde el bombardeo mediático nos está sugiriendo modelos de felicidad y bienestar tendientes al logro del éxito y el poder en una cultura del exceso; como lo dice Patricia Arés Muzio, “una cultura caracterizada por muchos 'ismos': consumismo, individualismo, hedonismo, narcisismo”.
Trechera Herrera, por su parte, refiriéndose a la cultura del exceso menciona lo siguiente: “Excesivo individualismo, culto a lo privado, ansia de éxito, de imagen y de poder. Vivimos en la 'cultura del yo', en 'la generación del Narciso'. Atrás queda la solidaridad, “la pasión por el nosotros. ¿Cómo se cura esta enfermedad?”.
Frei Betto considera que: "el gran desafío de hoy es comenzar a ver cuán bueno es ser libre de todo ese condicionamiento globalizante, neoliberal, consumista para vivir mejor; tenemos una gran confusión entre las propuestas mediáticas y las necesidades reales del bienestar psicológico".
Según Jorge Bucay: “en los tiempos actuales se hace necesario encontrar salidas a esta confusión tratando de que los seres humanos encuentren otra fuente de valor y dignidad no ligada al éxito que solo promueve el individualismo y la competencia con el otro, el llegar más lejos, para saltar más alto, para ser el mejor. Se trata de crear una conciencia de valoración y respeto de sabernos pertenecientes a la comunidad humana, de sentirnos realizados y plenos, más que exitosos.”
La psicología ha descubierto que las personas que se declaran felices son buenos seres humanos, con tendencia al optimismo, activas soñadoras, solidarias, extrovertidas, que desean el bien de los demás, que son agradecidos, emprendedores, hacedores de sueños, que saben trabajar en equipo, que son responsables y cuidan de su salud, que aman al prójimo, yo añadiría que tienen una buena actitud cuando se enfrentan a cualquier situación adversa.
Patricia Arés añade al respecto: “Al parecer el bienestar va asociado a las buenas cualidades humanas, y sobre todo a la capacidad de amarse a sí mismo y a los demás. El individualismo, el narcisismo, el hedonismo, el consumismo va a contracorriente de lo que verdaderamente es un buen ser humano en sus valores esenciales. Un sujeto individualista, hedonista, consumista y narcisista puede llegar incluso a tener un trastorno de personalidad. En el fondo, todos esos componentes son cualidades que llenan profundos vacíos.”
Es probable que los que han llegado a la cima del éxito encuentren algo que los hace tomar la decisión de suicidarse, porque siguen con profundos vacíos que creyeron que ser llenados con el placer, la fama, el éxito, el poder, el materialismo, el consumismo. Entonces, ¿cuál es el secreto para ser felices?
Cito otra frase de Patricia Arés: “Ser feliz es tropezar y volver a andar. Porque la felicidad no es solo un destino, es también un proyecto, un camino. Una meta que se acerca y se vuelve a distanciar para justamente construir el ejercicio intencional que es vivir cada día, disfrutar de la vida, construirla con todos y para el bien de todos. Ser feliz es algo tan grande y pequeño, como la alegría de sentirse vivo entre los que viven construyendo la vida de todos”.
Termino diciendo lo que dijo Jorge Bucay: “Estoy convencido de que sería más que suficiente ocuparnos mejor y con vehemencia de todo aquello que nos impide ser felices”.
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