Lula, de héroe climático a impulsar la expansión petrolera de Brasil
El presidente brasileño, antes referente climático, apoya nuevas perforaciones en el Amazonas y la entrada del país a la OPEP+, generando críticas de ambientalistas.
Cuando el presidente Luiz Inácio Lula da Silva asumió el cargo a principios de 2023, los ambientalistas dieron un suspiro de alivio. Tras cuatro años de destrucción ambiental bajo el Gobierno de su predecesor, Jair Bolsonaro, Lula volvió al poder con la promesa de proteger el clima.
Dos años después, ese alivio se ha convertido en decepción. Apenas unos meses antes de que Brasil sea el anfitrión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), Lula está impulsando la exploración petrolera en la desembocadura del río Amazonas y su Gobierno aprobó unirse a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+).
"El mundo le ha dado a Brasil el mandato de liderar el debate sobre el clima en 2025", dice a DW Claudio Angelo, coordinador de comunicaciones de la organización brasileña sin fines de lucro Observatorio do Clima. "Redoblar la apuesta por la expansión petrolera es una traición a ese mandato".
¿Redobla Brasil esfuerzos en su industria petrolera?
Brasil posee vastas reservas de petróleo y se ubica como el octavo mayor exportador mundial, detrás de países como Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. Sin embargo, el Gobierno busca aumentar su participación petrolera y ascender al cuarto lugar.
"No deberíamos avergonzarnos de ser productores de petróleo", declaró el ministro de Energía de Brasil, Alexandre Silveira, al anunciar los planes del país de unirse a la OPEP+. "Brasil necesita crecer, desarrollarse y generar ingresos y empleos".
La OPEP reúne a los principales países productores de petróleo, como Irán, Irak, Nigeria y Arabia Saudita, para coordinar la producción de petróleo y mantener un mercado estable. Otros productores importantes, el mayor de los cuales es Rusia, no son miembros de pleno derecho, pero acuerdan cooperar con las naciones como parte de la OPEP+.
André Correa do Lago, presidente designado de la próxima COP30, sostuvo recientemente ante la prensa que unirse a la OPEP+ le da a Brasil la oportunidad de participar en las conversaciones sobre la transición hacia una economía más sostenible. Pero los ambientalistas critican la medida (aunque Brasil no será miembro de pleno derecho de la OPEP), porque consolida las ambiciones petroleras del país para el futuro.
Lula argumenta que los ingresos petroleros son necesarios para ayudar a financiar una transición energética limpia. Y Correa do Lago reiteró esta postura. Según él, es más fácil y económico pedir dinero prestado para invertir en proyectos petroleros que en otros más sostenibles. Y el dinero "que se obtiene de la exploración petrolera puede utilizarse internamente para proyectos que favorezcan la transición" a la energía limpia, argumentó.
¿Adopta Brasil las energías renovables?
Ilan Zugman, director para Latinoamérica de la organización ambientalista 350.org, rechaza el argumento del Gobierno. Afirma que actualmente no existe una política nacional para una mayor transición hacia las energías renovables y que, incluso si la hubiera, sus fondos podrían provenir de otras fuentes.
"Brasil destina cada año miles de millones de dólares a subsidiar la industria de los combustibles fósiles... Nos gustaría ver que Brasil transfiere algunos de estos subsidios de los combustibles fósiles a las energías renovables", dice Zugman a DW.
Según un informe de la institución científica y tecnológica INESC P&D Brasil, los subsidios federales para la producción y el consumo de petróleo, gas y carbón alcanzaron alrededor de 14.560 millones de dólares en 2022. Esto es cinco veces más de lo que se invierte en renovables.
"El dinero existe; simplemente no se está destinando a los fines adecuados", sostiene Zugman.
¿Es Lula realmente un líder climático?
Brasil es el sexto mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, y la deforestación y el cambio de uso del suelo en la región amazónica representan la mayor parte de las emisiones del país. La Amazonia es la selva tropical más grande del mundo y un importante sumidero de carbono.
Tras su victoria electoral de 2022, Lula prometió frenar la tala ilegal, la minería y el desmonte para actividades como la ganadería y las plantaciones de soja, que se habían vuelto comunes durante el mandato de su predecesor.
En los primeros seis meses del mandato de Lula, la deforestación se redujo en aproximadamente un tercio y ha seguido disminuyendo. El presidente se comprometió a poner fin a la tala de árboles en la Amazonia para finales de la década.
La candidatura del país para albergar la cumbre COP30 en la ciudad amazónica de Belém do Pará se consideró una prueba más del compromiso del Gobierno con el clima. Lo mismo ocurrió con la presentación por parte de Brasil de sus últimos objetivos climáticos, requeridos por los firmantes del Acuerdo de París, que busca limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius.
Los objetivos de Brasil prometen una reducción de emisiones de entre el 59 y el 67 por ciento con respecto a los niveles de 2005 para 2035. Pero, "francamente, eso no es tan ambicioso", considera Claudio Angelo, del Observatorio do Clima. "No es compatible ni de lejos con 1,5 grados", destaca.
Los objetivos tampoco incluyen ninguna meta sobre las exportaciones de petróleo, cuya quema no contabiliza en las emisiones de Brasil, pero tendrá un impacto global. Investigadores de SEEG, una importante plataforma de monitoreo de gases de efecto invernadero en América Latina, afirman que, si Brasil explotara las reservas proyectadas, las emisiones derivadas de su quema anularían el ahorro obtenido de la reducción de la deforestación de la Amazonia.
El impacto del cambio climático se siente en Brasil
Brasil se enfrenta a algunas de las consecuencias más devastadoras del cambio climático. Tan solo el año pasado, el país experimentó la peor sequía registrada y los incendios forestales devastaron una superficie de alrededor de 30,86 millones de hectáreas en 2024, una superficie mayor que la de Italia.
World Weather Attribution, un colectivo de científicos que investiga la conexión entre el clima extremo y el calentamiento global, descubrió que el cambio climático provocado por el ser humano aumentó la probabilidad de que se produjeran incendios forestales que arrasaron el humedal del Pantanal en junio de 2024 y su intensidad fue un 40 por ciento mayor.
En Brasil, "la gente está sintiendo la presión", dice Angelo. "La presidencia no lo ignora. Saben lo que está en juego. Pero ahora mismo, la combinación de problemas internos y geopolíticos está complicando mucho la agenda".