Burlarse del peso de un niño puede marcar el resto de su vida de manera negativa
"Un compañero de la escuela decía: 'ahí van las sirenitas y las tres ballenas'", cuenta una mujer que fue víctima de 'bullying' en la infancia.
María Quesada todavía recuerda con dolor las palabras que un compañero de escuela le solía decir.
"Yo tengo una frase de un compañero que decía en la escuela, porque mis compañeras todas eran superfinitas y muy hermosas todas a la fecha, pero tres éramos bastante gorditas. Él decía: 'ahí van las sirenitas y las tres ballenas'. A mí nunca se me borró eso de la cabeza.
"Yo se lo dije a él: 'qué cruel fuiste, porque a nosotras nos marcó eso'. Él me dijo que no lo recordaba porque es el típico de hacer bullying a todos. Lastimosamente, era su forma de ser y nos dañaba a varios", narró la mujer.
Palabras como esas que escuchó desde que era muy niña la llevaron a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria (vea video adjunto de Telenoticias).
"Dejás de comer un gran periodo y luego te das un tipo de alimentación que es inadecuada. Hacía mucho ejercicio. Comía algo demás y pasaba a una farmacia y me compraba unos laxantes. Todo eso me fue haciendo daño, hasta que, a la fecha, soy celiaca, me salió un problema a nivel de intestino, retengo demasiado líquido, se me hacen muchos edemas en las piernas, me duele demasiado la cabeza... son muchas cosas que vienen a raíz de tanto daño que uno se hace por no tener una guía adecuada", añadió Quesada.
Años después, María ha logrado superar su trastorno alimentario, pero las secuelas aún la acompañan.
Los trastornos de la conducta alimentaria afectan más a las mujeres. La relación es de nueve mujeres por cada hombre. Estos desórdenes no solo comprometen la salud mental, también pueden poner en riesgo la vida de quienes los padecen.
La especialista en trastornos alimentarios, Francella Jaikel, advierte que la influencia social y los estándares de belleza juegan un papel determinante. “La presión por un cuerpo delgado sigue siendo una constante, especialmente en culturas latinas donde la contextura es más voluminosa. Esto puede generar conductas de riesgo en muchas personas”, explicó.
Para identificar señales de alerta, los expertos recomiendan prestar atención a restricciones prolongadas de comida, episodios de atracones, obsesión por el peso y la imagen corporal, así como una pérdida de peso significativa.
María comparte su testimonio con la esperanza de que otras jóvenes no atraviesen el mismo camino. Su mensaje es claro: buscar ayuda profesional a tiempo puede marcar la diferencia en la recuperación.