Por Mónica Matarrita 26 de marzo de 2026, 11:37 AM

Ante el aumento de menores de edad reclutados por el crimen organizado —y, en muchos casos, asesinados en ese proceso—, autoridades coinciden en la urgencia de una respuesta integral que articule esfuerzos entre distintas instituciones.

Desde el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) explican que esta problemática suele gestarse desde edades tempranas, especialmente cuando los niños crecen en entornos marcados por la violencia o la actividad delictiva, lo que incrementa su vulnerabilidad.

En cuanto a las acciones para enfrentar esta situación, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) señala que su intervención se basa en tres pilares fundamentales: la familia, el sistema educativo y la comunidad.

A estos ejes se suma el impulso del deporte, la cultura y la generación de oportunidades laborales para la población joven, como herramientas clave para prevenir su vinculación con estructuras criminales.

Especialistas también destacan el rol de las comunidades, particularmente en la denuncia de casos en los que haya menores en riesgo.

Por su parte, el PANI ha puesto en marcha un nuevo modelo de atención dirigido a jóvenes en conflicto con la ley.

Actualmente, la institución registra 134 menores referidos por la Fiscalía Penal Juvenil por delitos como tentativa de homicidio, agresiones con arma, hurto, abusos sexuales, portación de arma, lesiones graves e incendio.

Este panorama refuerza la necesidad de una intervención estatal más sólida, que contrarreste las expectativas que el crimen organizado genera en la población joven.

Repase la información completa en el reportaje que aparece en la portada de este artículo.

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