Lo que hay detrás del auge de las compras en línea
La llegada de paquetes de tiendas en línea de Asia o Estados Unidos supera ya la cifra del millón y medio.
A millones de kilómetros de Costa Rica, en Tailandia, están fabricando blusas. En específico, una de color rosado, de manga corta y cuello en “V” fue seleccionada para ser enviada a China, a una tienda de ropa. Es publicada en Internet, doña Teresa Quirós, que estaba caminando por la Sabana, la vio desde su celular en un sitio web y la compró. La camisa llegó y ahora la tiene puesta. Esa es la ruta de las compras.
“Me gusta comprar cosas en línea como ropa o cosillas así. Es entretenido. Mi sobrina Alejandra también pasa en eso todo el día”, aseguró Quirós.
En junio de 2015, se reportaron 417.088 paquetes provenientes desde tiendas virtuales chinas. Una década después, en el último año, se registraron 1.555.100 paquetes provenientes de Asia y Estados Unidos, según datos de Correos de Costa Rica; es decir, 4.200 paquetes al día, lo que quiere decir: 71 por hora (ver nota completa en el video adjunto).
Los productos que más compran los costarricenses por estas plataformas en línea son:
- Prendas de ropa.
- Bisutería.
- Relojes.
- Accesorios para el celular.
Pero detrás de este auge se esconde una realidad oscura. En mayo de 2023, congresistas de Estados Unidos pidieron investigar a Temu y Shein y otras firmas por la explotación de miembros de la etnia musulmana de los uigures, en la región de Xinjiang, en el oeste de China.
Según la ONU, la industria de la moda es responsable de más de un 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 20% de las aguas residuales en el mundo.
El comercio online podría disparar casos de adicción a las compras. Así lo reveló un estudio del hospital de Bellvitge, en España:
“Los datos son preocupantes, sobre un 6% de la población sufre compra compulsiva y en los jóvenes y adolescentes el porcentaje ha subido hasta el 30%”.
Según los estudios epidemiológicos, el grupo más afectado es el de las mujeres (70%) a partir de 35 años. Pero nadie se libra de la patológica tentación.