Por Sebastián Durango 29 de abril de 2026, 17:55 PM

En Rancho Redondo hay un aroma que anuncia mucho más que comida. Es el de las empanadas de Ligia Granados, una vecina que ha convertido su rutina diaria en un espectáculo de alegría contagiosa.

Mientras amasa, rellena y cocina, Ligia no puede evitar moverse al ritmo de la música. Entre pasos de baile y risas, atiende a sus clientes, quienes no solo llegan por el sabor de sus empanadas, sino también por la energía positiva que ella transmite. Por eso, en la comunidad ya la conocen con un apodo que le calza perfecto: "la alegría".

Madre dedicada y trabajadora incansable, Ligia encontró en su oficio una forma de salir adelante sin perder el entusiasmo. Su puesto es un lugar de venta y un espacio donde las sonrisas se comparten con la misma generosidad que sus recetas.

Quienes pasan por Rancho Redondo saben que encontrarse con Ligia es llevarse algo más que una empanada caliente. Es recibir un momento de buen ánimo, de esos que hacen el día más ligero.

Para conocer de cerca la historia de Ligia y ver en acción a "la alegría" de Rancho Redondo, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

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