Exnovio dice que Nadia Peraza le contó que sospechoso de matarla “le pegó a puño cerrado”
Una exjefa de la joven asesinada dice que esta le enseñaba moretes en los brazos y las piernas, así como rasguños en el cuello.
Dos testigos declararon la mañana de este jueves sobre agresiones de las que fue víctima Nadia Peraza, supuestamente a manos del único sospechoso de acabar con su vida entre el 20 de febrero y el 6 de abril de 2024.
Ambos rindieron testimonio en el juicio que se sigue desde el miércoles en el Tribunal Penal de Heredia, contra una expareja de la joven, de apellido Buzano.
Uno de los testigos es Dave España, quien mantuvo una relación sentimental con Peraza en dos momentos distintos. Él comentó que, en una ocasión, la mujer le contó que Buzano le había pegado a puño cerrado y que tuvo que huir hasta una casa en busca de ayuda, donde se desmayó. La dueña de la vivienda, cuyo nombre no se precisó, la llevó a un centro médico para que recibiera atención.
En esa ocasión, la joven estaba embarazada, precisamente del acusado. Ambos convivían en un apartamento en Heredia.
Asimismo, España dijo que sabía que Buzano le quitaba el celular a Peraza para revisárselo; se comportaba controlador y celoso. Incluso, llegó a responderle mensajes a primas de la agraviada desde su teléfono para pedirles que no se entrometieran en su relación.
Pero el exnovio —quien trabaja como barbero— también presenció una discusión de la pareja una vez que fue a la casa de los abuelos para cortarle el pelo a un tío de la joven, Edward Espinoza.
Además, supo que Nadia llamó varias veces a la Fuerza Pública cuando, por ejemplo, se sentía perseguida por Buzano en la calle, cuando sobre este pesaba una orden de alejamiento.
“No está ella ni está la persona que estaba amando, independientemente de que tuviéramos los problemas que tuvimos, aún la extraña. Independientemente de lo que pasamos, siempre quise que a ella le fuera muy bien en todos los aspectos”, afirmó España al lamentar la muerte de su exnovia.
Por todo lo anterior es que el testigo sostiene que no se explica por qué la joven decidía volver con el sospechoso o mantenerse con él. De ahí que consideraba esa relación como “tóxica”, debido a las agresiones, la falta de empatía durante el embarazo y el alejamiento con la familia de Peraza.
De igual forma, el exnovio aseguró que el acusado indujo a la víctima a consumir marihuana y que esta última había cambiado considerablemente —tanto con su personalidad como con su físico— tras su noviazgo con Buzano.
Moretones y rasguños
La otra persona que declaró fue Nataly García, una jefa que Nadia Peraza tuvo cuando trabajó como salonera en el restaurante Ajúa de San Pablo.
Ella era la administradora del comercio y señaló que la joven era una buena trabajadora, pero que se ausentó varias veces por situaciones como que no tenía llaves para salir de la casa o porque tenía que ir al Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
Más adelante, cuando entraron en confianza, ella le contó que era agredida por el sujeto de apellido Buzano. También le mostró moretones en brazos y piernas, así como rasguños en el cuello.
De acuerdo con la testigo, los maltratos tenían que ver con celos porque no quería que fuera a trabajar para que no pudiera relacionarse con otros hombres.
Ante esa situación, García le recomendó que saliera de la casa en la que convivía con él, en Heredia. Para ello, el proveedor de aguacates del restaurante le ayudó a pasarse a vivir con uno de sus hermanos, en San Rafael.
Pero los problemas no cesaron, según el relato de la mujer. Peraza tenía ansiedad y depresión. Tampoco comía bien.
Y, según la exjefa de la joven, Buzano llegaba constantemente al restaurante con olor a licor, ojos rojos y actitud agresiva. Golpeaba los portones y gritaba preguntando dónde estaba Peraza. Entonces, García la escondía en un baño, echaba al sospechoso y luego se llevaba a su subalterna a un lugar seguro.
También, la testigo mencionó que la joven a veces llegaba sin celular o con el teléfono quebrado, porque el acusado en apariencia se lo quitaba porque insistía en que ella hablaba con otros hombres; o porque le “hackeaba” las redes sociales.
Buzano figura como sospechoso de femicidio, sustracción patrimonial, estafa informática y suplantación de identidad.

