Por Gloriana Casasola Calderón 9 de abril de 2026, 6:30 AM

Salir de casa y quedar atrapado en una presa dejó de ser una situación excepcional para convertirse en la rutina diaria de miles de costarricenses. 

Sin embargo, el impacto del congestionamiento vial va mucho más allá de la incomodidad de los conductores. De acuerdo con el Programa Estado de la Nación, Costa Rica pierde alrededor de un 4% de su Producto Interno Bruto (PIB) como consecuencia directa de las presas y la saturación de las carreteras.

El problema se intensifica porque, mientras la población crece, la cantidad de vehículos aumenta a un ritmo aún mayor, colapsando una infraestructura vial que ya no da abasto. Basta un choque menor o un incidente sencillo para paralizar por completo vías nacionales estratégicas.

Ante este panorama, expertos coinciden en que la solución pasa por un sistema de transporte público eficiente, moderno e interconectado, que incentive a las personas a dejar el vehículo particular.

Durante años, proyectos como un tren urbano o un tren rápido de pasajeros han sido discutidos, analizados y prometidos, pero sin llegar a concretarse, prolongando el problema estructural de movilidad.

Según datos del Estado de la Nación, cerca del 69% de los conductores estaría dispuesto a dejar el automóvil si contara con un sistema de transporte público confiable y eficiente.

Mientras esas decisiones estructurales continúan postergándose, las carreteras del país siguen luciendo colapsadas, con un alto costo económico y social para la población.

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