Día del Autismo: historias reales que invitan a comprender, incluir y amar
“Lo primero que debemos hacer como sociedad es abrir el corazón y dejar de ver el autismo como una barrera”, aseguró la mamá de una de las protagonistas.
Cada 2 de abril, el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, una fecha proclamada por la ONU desde el 2007. El objetivo es claro: generar empatía, romper estigmas y construir una sociedad más inclusiva y comprensiva con las personas dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Se estima que una de cada 100 personas en el mundo está dentro del espectro, y aunque cada historia es distinta, todas comparten una lucha común por la aceptación, el respeto y el derecho a vivir plenamente.
Hoy, en Más que noticias, abrimos un espacio para escuchar dos de esas historias: la de Catalina Díaz, de 18 años, y Bastián Céspedes, de 13 años de edad, quienes junto a sus familias, nos muestran lo valioso que es ver más allá del diagnóstico (ver nota completa en el video adjunto).
Bastián, el ritmo que nace del alma
Tiene 13 años y es amante de la robótica, la programación y el baile típico, disciplina que practica con entusiasmo en el grupo “Heredia de mis amores”.
Su diagnóstico oficial llegó a los 7 años. Desde entonces, su familia ha sido su red de apoyo constante. “No ha sido fácil, pero ver su desarrollo gracias a todas las terapias que hemos podido brindarle, ha sido clave”, comentó Rebeca Bello, madre de este adolescente vecino de Heredia.
Catalina, una joven que brilla con fe y determinación
A sus 18 años, Catalina Díaz Arias también fue diagnosticada con autismo. Ella encontró refugio en la música, la lectura (aprendió a leer con la Biblia a los 14 años), y en la danza.
“Me gusta leer la Biblia y aprender sobre las advocaciones de la Virgen María”, comenta con entusiasmo.
Una red de apoyo para muchas familias
En la entrevista, Lorena Arias, mamá de Catalina, también nos cuenta sobre su labor como parte de la Asociación Mariposa Azul, conformada por más de 300 familias en todo el país. Desde hace 7 años, esta organización trabaja en educar, acompañar y orientar a quienes enfrentan un diagnóstico de TEA en sus hogares.
“Costa Rica aún tiene grandes desafíos en inclusión, educación y acompañamiento profesional. Pero lo primero que debemos hacer como sociedad es abrir el corazón y dejar de ver el autismo como una barrera”, expresó Arias.