El corazón del Mago sí está en el Morera Soto pero no donde todos creen
La leyenda dice que late bajo la cancha, pero el órgano de Alejandro Morera Soto permanece resguardado en un mausoleo dentro del estadio como homenaje a su legado.
En Alajuela, el fútbol no se limita a los noventa minutos, se queda en la memoria y crece con las historias que la ciudad aprende a contar.
Desde hace décadas, una historia ha pasado de generación en generación entre las calles, las sodas y las graderías del estadio Alejandro Morera Soto. Muchos aseguran que el corazón del “Mago del Balón”, uno de los máximos emblemas rojinegros, descansa enterrado bajo el césped del estadio que lleva su nombre.
Con el tiempo, ese rumor dejó de ser simple anécdota y se convirtió en una especie de verdad emocional para la afición. Para algunos manudos, imaginar el corazón del ídolo bajo la cancha es una forma poética de explicar por qué el estadio parece latir cada vez que la Liga juega en casa, como si la historia misma empujara el balón.
Sin embargo, la realidad, aunque menos mítica, no es menos simbólica.
Ante la persistencia de la creencia, consultamos a los encargados del estadio, quienes confirmaron que el corazón de Alejandro Morera Soto sí se encuentra dentro del recinto deportivo, pero no bajo la gramilla, como muchos imaginan. El órgano fue resguardado en un mausoleo ubicado junto a la gradería de acceso sureste, donde permanece protegido dentro de una urna de plata como parte de un homenaje solemne a su legado.
Más que un gesto físico, se trata de un acto cargado de significado. El corazón no está oculto bajo tierra, sino preservado como memoria viva de un futbolista que marcó una época y ayudó a construir la identidad del club y de la ciudad. Ese espacio se ha convertido en un punto de encuentro silencioso para los aficionados, un recordatorio tangible de la grandeza de quien todavía ocupa un lugar central en la historia rojinegra.
Porque, aunque no esté enterrado en la cancha, el corazón del Mago sigue presente. Late en los cánticos, en las camisetas, en cada partido disputado en casa y en la manera en que Alajuela habla de su equipo con orgullo. Late, sobre todo, en la memoria colectiva de una afición que convirtió a su ídolo en parte permanente del estadio.
Si desea conocer más detalles sobre esta historia y ver el lugar donde se resguarda el corazón de Morera Soto, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

